Fantasías sobre la realidad y ocurrencias varias







domingo, 3 de abril de 2011

ECONOMIA SUBVERSIVA III

Francamente, no sé qué hago escribiendo esta serie de artículos cuando el Ministro de Trabajo ha demostrado tener más dotes y mayores medios para encontrar soluciones disparatadas al problema del paro. Y es que apabulla mucho que todo un señor Ministro de un país de la CEE salga por peteneras y haga parecer serias mis fantasías. Además, no es justo, porque de sus patujadas se hace eco toda la prensa nacional y parte de la internacional, mientras que yo tengo un seguimiento muy selecto pero escaso, y si encima me roba los chistes no sé quién coño acabará leyéndome.
El caso es que andaba yo elucubrando cómo hacer que la Seguridad Social tuviera más ingresos y cuando ya tenía un par de ideas geniales sobre el tema va éste y se descuelga con la amnistía para la economía sumergida. Por muy buenas que fueran mis propuestas, contra eso no se puede competir, porque como ocurrencia tiene la cualidad de un directo a la mandíbula, te deja K.O. y empiezas a ver un carrusel de pajaritos que te transporta a un mundo idílico donde todo es posible. Tiene también la cualidad de los grandes chistes, la potencia del absurdo es tan desconcertante que, superado el shock inicial, empiezas a preguntarte si no habrá algo de verdad, deslumbrado como te quedas por la evidencia de que el mundo al revés parece seguir funcionando igual.
Mis humildes propuestas subversivas consistían en hacer que en realidad cuente lo que hasta ahora no se podía contar, pero que tiene su valor, como el trabajo de los cuidadores de enfermos dependientes o el trabajo de las amas de casa. Para lo primero basta con desarrollar un poco la maravillosa Ley de Dependencia con la que hemos sido agraciados por este Gobierno tan ocurrente y que contemplaba la remuneración de los cuidadores principales. Implementar un régimen especial de la Seguridad Social para ellos no tendría que ser tan complicado, se podría prácticamente calcar del régimen de empleadas del hogar, con la salvedad de que empleador y empleado serían la misma persona, pero eso es solo una peculiaridad del asunto, no un escollo insalvable.
Para lo segundo, lo del trabajo de las amas de casa, ni siquiera hay que desarrollar leyes. Basta con que ellas (o ellos, total, puestos a ser subversivos...) se den de alta como autónomas y den de alta su hogar como pensión. Sus ingresos serán los que destine el cónyuge que curra al mantenimiento de los gastos de comida, lavado y planchado de ropa, etc, de manera que los gastos, como en toda casa de familia, nunca serán superiores a los ingresos y en la declaración de la renta no habrá perjuicio para la hacienda pública, porque esa actividad económica dará resultado cero. Pero habremos conseguido 3 cosas: aumentar el PIB, cotizar a la Seguridad Social y que la persona al frente de la actividad genere su derecho a una pensión.
Pero no, al señor Ministro le parece mejor anunciar a bombo y platillo un indulto y un “pague la sanción en cómodos plazos” para aquellos que nos estafan a todos. No deja de ser coherente con la práctica de rescatar bancos en apuros, sólo que a otra escala, pero en el fondo es lo mismo: premiar la incompetencia y las conductas criminales.
¿Pero en serio se cree que un tipo que ya ha asumido el riesgo de que lo pille una inspección de trabajo se va a echar en brazos de sus perseguidores? ¿Qué gana con ello? Lo que ganará ya lo ha dejado claro Hacienda, que como siempre va por libre y en esta ocasión doy gracias por ello: que lo estarán esperando con las actas de inspección por dejar de practicar retenciones o declarar ingresos, según el caso, para después seguir hablando de IVA y de Impuesto de Sociedades.
Lo dicho, yo no puedo competir con esto, lo único que puedo mantener es que la subversión genuína es la mía, porque lo que hacen estos que nos gobiernan se llama de otra forma y su nombre es perversión.

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