Fantasías sobre la realidad y ocurrencias varias







domingo, 29 de diciembre de 2013

FUGA DE ÍTACA CON PARADA Y FONDA EN EL BAR DE CIRCE (*)


Cuando pidas una cerveza

debes rogar que tu vaso sea ancho

ligero y transparente como el aire.

No has de desear los vasos de tubo

ni la pesadez del cristal de roca.

Nunca tales artilugios fueron adecuados

para expandir el pensamiento

ni elevar el alma.

Si has de contemplar el horizonte

desde el fondo de un vaso

pide que tu vaso sea ancho

y apúralo sabiendo

que todo es cuestión de perspectiva.
 
(*) Coro de sirenas gentileza de la patrulla de la guardia civil en plena persecución por el Jardín de las Hespérides. Creo que todavía me están buscando.

sábado, 28 de diciembre de 2013

EL CAFE DE ORIENTE

Me vuelvo de Madrid con la sensación de haberme olvidado de algo. No es la cámara de fotos, acabo de descubrir que nunca la metí en el bolso. Tampoco fue la llamada a mi familia de allí ni la promesa de tomarme una caña en la primera terraza que encontrara. No ha sido hasta que varias referencias al café a lo largo de esta mañana se han abierto paso en mi cerebro que he caído en la cuenta. Había estado en el Café de Oriente pero al parecer ni mi mitomanía ni yo nos enteramos.
Como tampoco se inmutó mi amor por las barras de bar antiguas con sus metales bruñidos, ni se dio por aludida mi pasión por el ambiente art decó de algunos rincones. Si hubiera ido sola me habría embebido en una contemplación casi religiosa que habría abarcado desde las patas de las sillas hasta las lámparas del techo pasando por el uniforme de los camareros.
Pero el caso es que no estaba sola sino tan bien acompañada que de lo único que podía ser consciente en aquellas horas era del deleite que me producía la reunión. Fue una  tarde extraordinaria, llena de inspiración, reencuentros y hallazgos que daría para un par de libros sobre la serendipia o un cuento moderno sobre un milagro de Navidad. Cuando vuelva por Madrid tal vez deberíamos probar el Café Gijón, tengo curiosidad por ver si ahí también puedo tele-transportarme y ser en vez de estar. Y porque cualquier excusa es buena.

domingo, 15 de diciembre de 2013

ACTIVISMO SUBVERSIVO

A parte de estar cada vez más indignada con la política y las leyes de mi país empiezo a estar muy harta de los pseudointelectuales del terruño que no hacen sino acusarnos a todos de indiferentes y que pretenden fomentar una revolución que ni ellos mismos saben cómo hacer. Alguien les ha oído dar algún consejo práctico de cómo enfrentarse al poder establecido? Alguno ha aportado una idea valiosa sobre cómo burlar a la autoridad que nos machaca despiadadamente? Alguno ha tenido una ocurrencia genial para poner en evidencia a los gilipoyas que nos gobiernan ante todo el mundo mundial?
 
Es muy fácil arengar a las masas a majarse a palos por cortesía de las fuerzas del orden. Y luego qué? Tullidos y arruinados por las futuras multas seremos el ejército de desposeídos más patético y honorable del planeta y ese será nuestro gran logro. Pero eso no va a pasar porque después de haber protagonizado una transición ejemplar y de haber iniciado un movimiento igualmente ejemplar de protesta ciudadana en 2011 los españoles no vamos a dejarnos robar la paz que nos merecemos. Ya se nos ocurrirá algo. Si los intelectuales no nos ayudan con propuestas audaces y los pseudointelectuales nos boicotean con ideas estúpidas a lo mejor un chiste de Forges o de El Roto puede encender la chispa necesaria. En ellos y en mis compatriotas tengo puestas todas las esperanzas.
 
Y por si sirve de algo, propongo que el 28 de diciembre, coincidiendo además con la fecha en que se suelen publicar las medidas de orden économico y social que acompañan a los presupuestos, salgamos a la calle con pancartas donde se lea: "Rajoy, eres guapo, inteligente y un gobernante cojonudo" y otros piropos por el estilo dedicados a miembros del gobierno, casa real, políticos, banqueros, obispos, sindicalistas y patronos. Sugiero además que se notifiquen las manifestaciones a las respectivas Delegaciones de Gobierno, como es preceptivo, y se las califique de manifestaciones de apoyo incondicional al gobierno y al status quo. Más que nada para ir entrando en el espíritu de la nueva ley de seguridad ciudadana, pero a nuestra manera y en un día propicio. Otro día cualquiera se puede hacer lo mismo pero con una falsa nariz de Pinocho adosada sobre la verdadera y el DNI en la boca para facilitar la identificación.

jueves, 5 de diciembre de 2013

PAPEL MOJADO

Mañana es el día de la Constitución y la verdad es que no estamos para celebrarlo. Aún así sacarán a pasear la banderita, a las cabezas coronadas y a los militares y políticos que estén de guardia para el evento. Pero la pantomima ya tiene tufo de escarnio, de mofa cruel y de sacrilegio.
 
Porque lo que corresponde hacerle a la Constitución no es esa mierda de fiestita de cumpleaños con payasos de tres al cuarto sino un funeral digno. O un exorcismo, no lo sé, porque el caso es que hace tiempo que se murió pero va por ahí como alma en pena haciéndonos creer a todos que sigue viva sólo porque está formalmente vigente y eso crea mucha confusión en el mundo de los vivos. Tanta, que creemos que podemos seguir reclamando los derechos consagrados en ella, o seguir apelando a la justicia para que los defienda, o intentando cambiar las cosas por la vía de la iniciativa popular.
 
No. Tenemos que aceptar que se ha ido para poder hacer un duelo en condiciones y aprender (o recordar) cómo vivir con esa ausencia. Pero no podemos hacer nada de eso con el fantasma de la Constitución planeando sobre nuestra realidad, porque no es sino un espejismo que hará que fallezcamos todos en el desierto rumbo a ninguna parte. Yo esta noche le encenderé una vela, como se las encendía mi abuela a las ánimas del purgatorio por si cuela, porque ahora mismo sólo tengo a mano las supersticiones de la Iglesia Católica. Mañana buscaré la dirección de Human Rights Watch y me sentaré a escribir una carta denunciando al Estado español por incumplimientos varios y esa será mi "celebración".

viernes, 22 de noviembre de 2013

POLITICOPATIAS PATRIAS


Andamos los españoles flagelándonos continuamente con la corrupción como si fuera un endemismo del que somos los únicos responsables, como si fuéramos los portadores de una plaga bíblica que justifica todo lo que se nos ha venido encima, como si no hubiera remedio para nuestros males porque llevamos esa tara encriptada en el código genético y solo nos quedara la resignación.

Y es todo propaganda. La corrupción existe en todas partes. Las elites dominantes han engañado siempre y en todo lugar. Ocultan su identidad, crean las grandes mentiras (sistemas monetarios, ordenamientos jurídicos, religiones) y, rizando el rizo, dejan a sus comparsas creer que son ellos quienes manejan el cotarro. Es aquí donde la idiosincrasia nacional colorea la forma de hacer las cosas. No en vano, la picaresca, gran invento del siglo de Oro Español, no sólo consiste en elaborar artimañas sino en desvelarlas.

Desde que nuestros políticos entraron en el gran juego europeo han sido conscientes de que nada de lo que hicieran iba a dar al traste con la estructura montada por las elites y como la autoinmolación no cuadraba con su filosofía (lo de dimitir es de flojos), pronto descubrieron que el mismo sistema se encargaba eficientemente de redimirlos, exculparlos o simplemente negarse a dudar de ellos. Pero resulta que nuestros Rinconete y Cortadillo de turno saben que lo que hacen está mal y creen en el fondo de sus infantiles y católicos corazones (sean creyentes o no) que merecen un castigo. No sólo lo merecen sino que lo necesitan pero el sistema perverso en el que andan metidos se lo niega haciéndolos prácticamente inimputables. De ahí que entren en una espiral desenfrenada de despropósitos, el siguiente mayor que el anterior y cada vez poniendo al descubierto más trampas del sistema. Igual que un delincuente que desafía a la policía a que lo atrape con un crescendo de crímenes cada vez más arriesgados.

Eso explica la desfachatez con la que se despachan y el desparpajo autóctono a la hora de extorsionarnos a todos. En el fondo es un grito de auxilio y de alerta. En el fondo lo que quieren es que alguien los pare, es como si gritaran: “que te estoy desangrando tío, haz algo, es que no me ves?”. Ellos son incapaces de actuar contra el sistema porque son parte de él. Lo único que pueden hacer es llamar nuestra atención, pero nosotros seguimos viendo a Rinconete y Cortadillo (y nos conformaríamos con darles una buena colleja) y no al abominable gigante que al parecer sólo veía el Quijote. Nuestros pícaros han puesto las cartas boca arriba hace tiempo. Nosotros llevamos demasiado con la boca abierta intentando explicar cómo es posible que haya más ases y más reyes de la cuenta y ya va siendo hora de romper la baraja. Al final habrá que darles las gracias. Y condenarlos, para que puedan por fin descansar.

viernes, 1 de noviembre de 2013

ECOLOGIA SUBVERSIVA


 
La Tierra necesita que la amen. No sólo necesita que nos preocupemos de distribuir las basuras en distintos contenedores (que en muchos casos van a parar al mismo vertedero). No sólo necesita que paguemos una tasa por la « huella de carbono » cuando cogemos un avión (aunque lo recaudado vaya a financiar proyectos no estrictamente relacionados con el medio ambiente). No sólo necesita que no despilfarremos agua y electricidad (aunque eso no haga ninguna mella en un sistema hidroeléctrico ineficiente). No sólo necesita que compremos productos biológicos (que son carísimos). Todo eso está muy bien, pero no es bastante. La Tierra necesita, sobre todo, que la amen.

Necesita que nos conmovamos contemplando su belleza, que nos admiremos observando los prodigios que se suceden cada día, al brotar la hierba, al abrirse una flor, o al madurar una manzana. Requiere que nos sintamos bendecidos y agradecidos, que le devolvamos la mirada amorosa con la que nos envuelve todos los días, tanto si la merecemos como si no. Porque el amor y el cuidado es lo único que ayuda a sanarla de los venenos que le administramos y a evitar que se auto regule con cataclismos devastadores. Porque el amor, el auténtico, es lo único que nos lleva a cuidar y a respetar y esa es nuestra única salvación como especie. De otra forma, se nos sacudirá un buen día de un plumazo y, libre de nosotros, volverá a encontrar la manera de generar vida.

sábado, 26 de octubre de 2013

MANIFESTACION EN LAS PALMAS DE GRAN CANARIA




Iba a escribir un artículo muy sentido sobre la idiosincrasia canaria y la genialidad que habita en la España periférica, pero no me voy a explayar. Basta fijarse en la pancarta del centro para entender que no nos duelen prendas a la hora de expresarnos cuando de fuera vienen esgrimiendo tijeras que amenazan con dejarnos a todos escribiendo como hablan los personajes de Morgan. La forma de hablar es otra historia. La zeta no la pronunciamos porque no nos da la gana y el de Garda reserva la ele para mandar a la mielda al que viene a corregirlo, pero podemos reirnos de nosotros mismos con tal de hacer un chiste del memo que se empeña en impedir que podamos seguir haciendo juegos de palabras. Algo que requiere conocer ortografía, gramática y semántica y que es de lo que se ocupa, entre otras cosas, la Educación.
 
 
 
Foto de Loly Betancor. Gracias compañera.
 
 

domingo, 13 de octubre de 2013

DE LAS COSAS QUE SE HACEN POR AMOR

Mi madre tuvo cuenta de Facebook antes que yo. Esto lo dice todo sobre mi interés por las redes sociales. También dice algo sobre los variopintos intereses de ella, pero ese no es el tema. El tema es que durante años he mantenido una resistencia numantina contra todo lo que supusiera un desafío a mis nulas habilidades tecnológicas. He ido sobreviviendo con lo justo para ir tirando en el trabajo y me he limitado al email y al teléfono para mantener el contacto con la familia y los amigos. Y cuando ya me creía a salvo de más fatigas cibernéticas mi hermano el mayor se queja de lo dolorosa y deficitaria que le resulta cualquier comunicación que no sea la del Facebook de marras.
Entonces me llega el momento de replantearme mi relación con él y concluyo que, efectivamente, la tortuga y el correcaminos no coinciden el suficiente tiempo como para mantener una conversación. A esta tortuga no le ha quedado otra que subirse en un cohete marca ACME, generosamente patrocinado por Mark Zuckerberg y salir en pos del pájaro obviando montañas inoportunas y precipicios ad hoc. Eso se traduce en que he tenido que renegar de mis principios y uno de sus pilares era no abrir una cuenta de Facebook. Cada vez que leía en internet que había habido un fallo en la seguridad del sistema se me ponía una sonrisa de triunfo que no había quien me aguantara y solo hacía que reafirmarme en mis creencias. Pues bueno, se acabó lo que se daba, heme aquí, expuesta a todos los contratiempos, novelerías y estropicios de la red, como una más y sin maestro armero al que quejarse. La parte buena es que he recuperado a mi broder y lo redescubro cada día en sus comentarios, sus fotos y sus videos. En parte es una faena porque me doy cuenta de lo mucho que lo echo de menos. Más que a mis principios, porque como dice el maestro Groucho Marx, tengo otros. Como no ver Titanic, o no votarle al PP. Con eso puedo vivir. Sin mi broder, no.
 

sábado, 5 de octubre de 2013

NO ESTABA MUERTA, ESTABA DE PARRANDA

Y tampoco me he perdido, es el mundo el que se ha descolocado. Es un mundo muy poco fiable éste y la realidad tampoco hay que tomársela muy en serio, a menos que solidifique en forma de pared o montaña, en cuyo caso conviene bordearla. Y en el borde sigo, solo que al otro lado de Ginebra, por abajo, por mucho que el departamento se llame Alta Saboya. Atrás ha quedado ese pueblecito de Prevessin-Moëns y su belleza muerta de cementerio bien cuidado. Aquí, en Saint Julien, todavía la naturaleza tiene algo que decir y los árboles se permiten crecer torcidos para mejor alcanzar la luz entre la fronda del río que rodea el pueblo, o porque la otra orilla les resulta más apetecible, ellos sabrán. De hecho, saben. Saben lo que les conviene sin necesidad de pensar, calcular, componer estrategias o perder las hojas antes de tiempo.  Y yo los envidio y admiro, los estudio, los toco, los siento, los oigo y los echo de menos cuando el mal tiempo o la noche me impiden pasear por el río. Intuyo o espero que si los frecuento lo bastante se me pegará algo de su sabiduría, de su savia, de su latir pausado y seguro, que con el tiempo ese pulso sutil resonará en algun filamento de mi ser y entonces entenderé de qué va todo esto. Creo que me he mudado al lugar adecuado. Me ha costado estar casi dos meses sin teléfono ni internet pero parece que he logrado una conexión más potente y no estoy hablando de la fibra óptica sino de la vegetal, que por lo visto había perdido casi sin darme cuenta entre calles plantadas de lavanda y de rosales diseñadas aparentemente para mi único regocijo y el del ocasional cuervo filósofo porque el resto del vecindario se movía en coche, sin importarle un bledo el color de las rosas y sin molestarse en restregar las manos en la lavanda para aspirar su fragancia. Jamás vi a nadie tocar un arbusto. Igual hasta lo tienen prohibido, los muy brutos.

domingo, 14 de julio de 2013

EL MAR QUE NOS RODEA


O el mar que nos acorrala, que no sé muy bien cómo titular esto. El caso es que el archipiélago canario, compuesto de islas muy pequeñas, tiene al mar como frontera inmediata. En cuanto uno sube un poco por las islas de mayor relieve se ve rodeado de esa inmensidad apabullante. Ni que decir tiene que en las islas más llanas la realidad es todavía más patente.

Y la realidad es que tenemos en torno a nosotros, los isleños, el símbolo más potente de lo desconocido, con todo el fragor emocional que ello conlleva. El mar, en la doctrina psicoanalítica, siempre ha representado el inconsciente. Aquello que se sabe que está ahí, operando de forma oscura (para la mayoría), remitiendo a profundidades que causan pavor por desconocidas, que no por genuinas y propias. Un mar poblado de monstruos marinos y de islas que aparecen y desaparecen, como San Borondón, aunando fantasía y magia como sólo la imaginación humana es capaz de concebir.

Frente a este despliegue simbólico, el isleño sólo tiene dos salidas: dejarse capturar por su fascinación o ignorarlo. La mayoría optamos por lo segundo, por lo seguro, por la senda trillada, por lo conocido. A pesar de descender en línea directa de gentes que hicieron de lo desconocido su opción, nosotros nos aferramos a la roca surgida del mar como si no hubiera más tierra firme en el mundo. Le damos la espalda al océano, como todo nuestro planeamiento urbanístico demuestra,  y fingimos que esa inmensidad no está ahí, desafiándonos a cada instante.

El mar es un recordatorio continuo de nuestro verdadero yo. Por eso lo obviamos yéndonos a vivir tierra a dentro, ignorando cualquier reclamo que nos pueda hacer atravesarlo, desdeñando cualquier oportunidad de abandonar el confortable peñasco donde nos hemos instalado de espaldas al mar.

Y el peñasco es en realidad muy confortable, para qué nos vamos a engañar. Sólo un trauma o un incontenible deseo de explorar podría llevarnos a abandonarlo, dejando atrás los miedos y la autoindulgencia. Y luego descubrimos que ese mar tan tremendo es sólo una metáfora, porque podemos naufragar igualmente en una parada de tranvía en el corazón de Europa después de perdernos en la mirada azul de un desconocido, o podemos resurgir aferrados a un cedro que alguien se molestó en plantar cien años atrás muy lejos de su hogar. Da lo mismo. El mar lo llevamos dentro, igual que el chaleco salvavidas.

domingo, 23 de junio de 2013

COMO ESQUIVAR A TU ALMA GEMELA EN DIEZ PASOS


No me malinterpreten. Esto en realidad es una guía de lo que no hay que hacer si uno pretende dar con su media naranja  y conservarla. Lo que ocurre es que el título así no es tan largo y además sirve al propósito de despistar al hado, que es muy cabrón, y siempre nos da dos tazas del caldo que no queremos.

1-Decidir sobre la marcha que la mirada que nos acaban de dirigir es la de alguien con un resfriado. No necesariamente. Unos ojos brillantes y algo vidriosos pueden no tener nada que ver con la gripe ni con la alergia primaveral. Ignoramos el poder que tenemos sobre el ser físico de nuestra otra mitad. Lo que hay que hacer es devolver la mirada de forma directa y confiada y no salir corriendo, a menos que estornude.

2-Ignorar los acercamientos fortuitos. No hay que tratar a todo el que se acerca a pedir la hora, o fuego, o unas señas como al que se acerca a pedir dinero. Puede que incluso no pida nada, sino que ofrezca un comentario banal acompañado de una sonrisa.

3-Confundir las “mariposas en el estómago” con una bajada de azúcar. Si cada vez que le ves notas un repentino vacío entre el esternón y el ombligo no vayas a por un zumo, ni pidas hora en el especialista,  ni sigas buscando. El poder de conmover las entretelas funciona en los dos sentidos.

4-Transmitir rechazo cuando en realidad es todo lo contrario. Justo después de tomarte el zumo te encuentras odiando esos pantalones que no le hacen justicia o el pequeño tatuaje que luce te resulta tan ofensivo como un grafiti sobre la Mona Lisa. En el fondo lo que te molesta es el sabotaje a su belleza, pero eso tu otra mitad no lo sabe (puede que tú tampoco) y se pregunta por qué de repente parece que quieras aplastarle como a una cucaracha.

5-Actuar con premeditación en vez de ser espontáneo. Cuando queremos decir: “un trasero tan estupendo se merece otros vaqueros” deberíamos decirlo y no cambiarlo por: “has hecho ya la declaración de la renta?” En serio, algunos convencionalismos sociales son mucho más rudos que la mayoría de piropos de andamio.

6-No reconocer las señales. Apareció cuando menos lo esperabas, desde ese momento supiste que iba a ser un incordio y de pronto te entran unas ganas locas de "sentirte libre" cuando en realidad siempre has hecho lo que te ha dado la gana. Entonces decides que te mereces ese viaje con el que siempre has soñado y te vas a la otra punta del globo. Pero el tirón sigue ahí y tu atribuyes el malestar al cambio de dieta.

7-Fingir que eres otra persona. Esto generalmente es mano de santo y a veces no requiere ni ser consciente de que se está haciendo. El desconcierto está prácticamente garantizado.

8-Malinterpretar los signos. Justo estabas pensando en esa persona cuando aparece o llama por teléfono, eres capaz de ubicarla inmediatamente en un sitio atestado de gente, la presientes con la misma facilidad con la que la rodilla de tu abuela predice un cambio de tiempo. Y tú lo atribuyes todo a la casualidad (que no existe) o a tu magnífico sentido del espacio (aunque te pierdas dentro de tu casa) y te quedas tan ancho.

9-Convencerse de que el alma gemela no existe. A pesar de haberte sentido toda la vida como un puzle al que le falta una pieza decides que la mitología no hay que tomársela al pie de la letra, igual que la religión, que ya se sabe que a los dioses les gusta gastar esa clase de bromas.

10-Miopía existencial crónica sin diagnosticar. Esto último es de hecho lo que posibilita todo lo anterior haciendo que no veamos más allá de nuestras narices. Por eso conviene chequear de vez en cuando que los ojos del alma funcionan. El tratamiento es a base de fantasía y el único efecto secundario es un puntito de locura apenas perceptible pero necesario, porque es lo que nos da flexibilidad y la capacidad de no rompernos. Ya sé que da miedo. Ese es todo el problema.

sábado, 25 de mayo de 2013

FELIZ DIA DEL ORGULLO FRIKI

Ah! Por fin una celebración verdaderamente democrática, que no tiene nada que ver con raza, credo, género, orientación sexual, ciudadanía, discapacidades, enfermedades, progenie, estado civil o profesión.
Por si lo anterior fuera poco, hay que señalar que este movimiento no tiene ideario, con lo cual es inmune a cualquier intento de sabotaje idéologico, venga de donde venga. Y eso también significa que no se podrá institucionalizar y, consecuentemente, no se podrá pervertir.
La espontaneidad, desfachatez y genuinidad que conlleva el frikismo no se desluce por instaurar un día en el calendario para celebrarlo. En realidad, si hay algo que vale la pena celebrar, es la capacidad del ser humano para reirse en las narices del status quo y sus ridículas imposiciones sobre lo que es cool, fashion, trendy, lo que mola y lo que no.
En definitiva, un club al que a Groucho Marx le hubiera encantado pertenecer porque le habrían denegado la entrada por no ser lo bastante "rarito", aunque ni exista un club ni mucho menos reglas. Una maravilla.
 
Aquí un saludo Vulcano de Star Trek. Con la mano izquierda porque con la derecha no me sale igual de bien, qué le vamos a hacer.

miércoles, 22 de mayo de 2013

ECONOMIA SUBVERSIVA IX

Los números me han hablado desde que los conozco. Huelga decir que jamás he conseguido descifrar su mensaje, pero la fascinación por su lenguaje me ha perseguido siempre. Cuando los descubrí mi mente se abrió al pensamiento especulativo y al ensimismamiemto intelectual. Me recuerdo en la parada del autobús escolar completamente entregada a la tarea de imaginar secuencias y sin parar de asombrarme de los resultados, completamente feliz de tener a mano aquel entretenimiento tan conveniente para pasar los ratos muertos.
Más tarde vinieron, y por este orden, el trauma de la teoría de los conjuntos, la vuelta al enamoramiento con las series, el misterio de las derivadas y las integrales, el drama del cálculo matricial, la reconciliación con el cálculo infinitesimal, el retorno al paraíso con la estadística y por último el descubrimiento del desafío del tándem música-matemáticas.
Y al final ha pasado lo que tenía que pasar cuando se mezcla una imaginación con tendencia al disparate con la poca pericia matemática: que sale un artículo como el que estoy escribiendo ahora mismo.
Resulta que vengo observando desde hace unos meses los resultados del euromillón y los de las loterías francesas y se me ha metido en la sesera que esos resultados no concuerdan con las leyes de la estadística. La parte de mi cerebro que funciona en automático se empeña en ver patrones que, según ella, no deberían estar ahí. Y el clamor de ese puñado de neuronas es tan grande que no puedo ignorarlo por más tiempo y necesito buscarle una explicación, aunque sólo sea por ocupar ese espacio de mi disco duro en otros menesteres más productivos.
La explicación más plausible que he conseguido pergeñar sería la siguiente: las loterías están completamente informatizadas, luego, los organismos de loterías de los Estados conocen todas las combinaciones que se están jugando en cada sorteo antes de que éste se produzca, luego, también pueden conocer la combinación que minimiza el reparto de premios, sobre todo, de los premios gordos. ¿No sería de lo más tentador poder amañar los sorteos de forma que sea ésa y no otra la combinación que salga? Mi conclusión es que han conseguido hacerlo y por eso los resultados se dan de tortas con las leyes de la probabilidad.
Pero lo que más me satisface de mi peregrina teoría es el corolario que se sigue, el cual me lleva por fin a entender la perreta que le ha entrado a nuestro Gobierno de vender Loterías y Apuestas del Estado y lo complicado que está resultando. Y es que un negocio como ése sólo se hace cada dos mil años.

sábado, 4 de mayo de 2013

ROYAL PAINS

Se nos ha inculcado, desde que el mundo es mundo, que los reyes tienen un algo divino. Son reyes por la gracia de Dios, el rey y la tierra son uno, sus manos sanan, o por lo menos curan la caspa, que diría el muy irreverente y anti monárquico Terry Pratchett.
A falta de un Dios en el que creer y confiar nos encanta la idea de un sustituto de carne y hueso que encarne las virtudes que se le atribuyen al otro: sabiduría, justicia, poder, benevolencia y, como no, la capacidad de obrar prodigios.
Debe de ser por eso que aún toleramos en Europa una institución con la que no ha conseguido acabar ni la Revolución Francesa ni la democracia ni el psicoanálisis. Pero ahí están, simbolizando todo lo que el más florido cuento de hadas es capaz de proveer, alimentando nuestra necesidad insaciable de mitos y leyendas, de magia y de trascendencia. Y además reforzamos el artificio haciéndolos inimputables, colocándolos por encima del resto de los mortales frente a la justicia de los hombres.
Al final, en la época moderna, es sólo cuestión de suerte el que esa especie de gólem que hemos creado sea más o menos adecuado a los tiempos que le toca vivir. Lo mismo puede resultar un borrachín botarate que un tipo capaz de abortar un golpe de estado. Aunque con el correr del tiempo el botarate puede acabar convirtiéndose en un respetable monarca y el héroe del Tejerazo en un matón de elefantes indefensos. Lo cual nos lleva a la cuestión de fondo, que no es otra que los reyes son nada más y nada menos que hombres. Unos aprenden de sus errores, otros no y todos envejecen con más o menos tino.
Pero, oh fatalidad, resulta que la cosa se ha puesto tan negra que ya no creemos ni en Dios ni en cuentos de hadas y los españoles vemos a la monarquía como un problema más, por si ya había pocos. Puede que no sirva de nada el órdago que ha lanzado nuestro rey, porque, la verdad, a mí no me interesa saber en qué se gasta los cuartos la familia real, ni que terminen condenando a una parte de ellos, a mí, que en el fondo soy una romántica, lo que de verdad me pondría es que nuestro rey retara en torneo a los malos -que sabe quienes son- y les obligara a dejar de estar jodiendo a los españoles.
 

lunes, 29 de abril de 2013

EL LIRIO DEL VALLE

En Francia existe la bonita costumbre de regalarlos el 1 de mayo, como porte bonheur. Se les conoce también como muguet por aquí y en Cataluña. No es una planta que se prodigue en España y mucho menos en las Islas Canarias, por eso no la conocí hasta el año pasado, cuando un amigo tuvo el acierto de regalármela. Y fue un acierto porque me encanta que me regalen flores y además ésta en particular me cautivó. No sólo fue que me era desconocida, ni que sus blancas campanitas sean un primor, ni que su delicada fragancia sea como una caricia, es que vino a parar a mis manos la víspera de mi cumpleaños, así que hoy he ido a agenciarme una sin falta para regalármela a mí misma. Porque sí, porque me da la gana y porque chega de saudade, que diría Tom Jobim.
 
 
Mi macetita de muguet, aunque la foto no le haga justicia
 


jueves, 25 de abril de 2013

ECONOMIA SUBVERSIVA VIII


Me pongo el bombín, agarro la sombrilla de colores y me lanzo a otro capítulo de Economía Subversiva atendiendo a la llamada del deber aunque sin malditas ganas.  Que conste que esto no tiene nada que ver con la paliza futbolera que nos han dado los alemanes en lo más granado de la “Marca España”, noticia que, incomprensiblemente, no tiene ningún eco en el dossier de prensa del Colegio de Economistas de Las Palmas, pero de la que me he enterado gracias al señor portugués que me cobra el almuerzo todos los días y que suele exhibir con los clientes españoles una solidaridad ibérica que no nos merecemos en absoluto.

Esto tiene que ver con la majadería de nuestro gobierno de desoír impertérritamente las voces autorizadas que alertan en contra de la política de más recortes y más impuestos en las circunstancias actuales. En serio, ¿se lo tenemos que dibujar o qué? Si hay que hacerlo se hace, pero que sea algo sencillito, algo como la teoría de la servilleta de Arthur Laffer, que además ya está hecho y no requiere conocimientos de física cuántica. El tipo se lo dibujó a un político estadounidense allá por finales de los 70 y triunfó.

Su gráfica viene a ilustrar cómo a partir de cierto punto el aumentar los impuestos disminuye la recaudación fiscal. Si bien es cierto que desde el punto de vista científico su teoría no es tal (y ya puestos, ninguna teoría económica lo es, para qué nos vamos a engañar), no es menos cierto que lo obvio no necesita mucha argumentación.

El siguiente paso, después de asimilar que no se puede estrangular a la gallina de los huevos de oro, es reconocer que todas las gallinas son igual de auríferas, aunque unas pongan (o le echen) más huevos que otras. Llegamos así al tipo de sistema impositivo y a cuestionarnos por qué el progresivo es más justo. ¿De verdad? ¿Quién lo ha dicho? En una sociedad como la española, el que las rentas más altas carguen con tipos impositivos más altos se traduce en lo siguiente: las rentas muy altas, generalmente no tributan aquí, de una forma o de otra se las arreglan para no soltar un chavo, las rentas altas y medias pagan un pastón y las rentas bajas muy poco o nada. Pero sin embargo, los primeros agraciados (y únicos, porque cada vez hay menos a repartir) en disfrutar de los beneficios del sistema, ya sea en forma de acceso a vivienda, de acceso a guarderías, de acceso a enseñanza concertada, de acceso a prestaciones de la ley de dependencia, etc… son precisamente los que menos contribuyen a su mantenimiento. Lo siento pero esto es redistribución de la riqueza al estilo Robin Hood, sólo que, encima, los ricos no son realmente los ricos, sino la sufrida, expoliada y hundida clase media.

A lo mejor algún economista con más tablas que yo (o un filósofo, o un poeta, o un jesuita, no tengo remilgos) puede explicarme por qué es más justo un sistema progresivo que uno igualitario en el que todo el mundo pague el mismo porcentaje sobre sus ingresos. Una tarifa plana de la que no se libre nadie y que haga realidad el dicho de que “hacienda somos todos”. De paso también podríamos acabar con bonificaciones, deducciones, exenciones, diferimientos y demás gaitas eliminando un sistema hiper complicado, (que sólo por su dificultad técnica podría ser hasta inconstitucional), tramposo y mezquino.

Y, por supuesto, hacer lo mismo con las empresas. ¿A santo de qué hay que subvencionarle a la empresa privada sus gastos en investigación y desarrollo, por ejemplo? ¿Acaso la empresa va a ceder al Estado las patentes que su actividad origine? ¿Entonces?

No es tan difícil. Con la información de la que dispone la Administración se puede hallar el tipo impositivo de IRPF e Impuesto de Sociedades que maximice  recaudación y crecimiento dado el nivel de renta del país -teniendo en cuenta también el IVA- y que minimice los estragos en la capacidad ponedora de las gallinas. Igual hasta sobran otros impuestos directos que, a parte de ser redundantes, sólo han servido para irse por la alcantarilla de las haciendas locales (que desagua generalmente en los bolsillos de los políticos y prebendados de las administraciones homónimas). Claro que esto supondría desmantelar el disparate de las 17 sucursales del gallinero o sus innumerables comederos municipales. Luego se quejarán de que las gallinas estén flacas, con tanto viaje.

Pero oigan, que si lo que quieren es seguir recortando, también tengo otras ideas geniales en las que nadie parece haber caído y es que el quijotismo a veces nos ciega, porque, a ver, ¿cómo se entiende que la AECID haya dado 700,000 euros a organizaciones no gubernamentales de Guinea Ecuatorial –un país que está nadando en petróleo- en 2012? Y esto es sólo un pequeño ejemplo de la generosidad transfronteriza que se permite nuestro gobierno mientras aquí se racanea con la factura de los comedores escolares. Casi estoy por pensar que el desastre de la Champions se amañó desde el gobierno para darles una alegría a los pobres alemanes, que tan preocupados están con nuestras cosas. Si es que son unos alarmistas y no se dan cuenta de que aquí estamos tan de puta madre que hasta vamos a seguir subiendo los impuestos. Y olé.

jueves, 18 de abril de 2013

EL CIELO DE ABRIL II


Ahora que ya nadie se acuerda de las predicciones para el año nuevo chino y que se ha constatado el fiasco del apocalipsis maya, ha llegado el momento de recobrar el buen juicio y volver a la astrología de toda la vida, la fetén, la del sistema ptolemáico donde la Tierra es el centro del Universo, la que nunca habría sido proscrita por la Iglesia (de puertas afuera) si Galileo se hubiera tomado la verdad menos en serio.
Porque como muchas veces ocurre, pagan justos por pecadores y mientras la moderna astronomía adquirió carta de naturaleza en las ciencias y una disculpa formal del Vaticano, la astrología se quedó en herejía por los siglos de los siglos amén. Irónicamente, la astrología sigue trabajando con el modelo geocéntrico, pero ni por ésas se libra de la condena de la Iglesia. Para rematar la paradoja, los discursos televisados de Benedicto XVI se hacían con un enorme mapa zodiacal de fondo. Si es que son unos salados.
Pues eso, que andaba yo pensando que como ni el Centro de Investigaciones Sociológicas ni el Banco Central Europeo dan una en el clavo con sus predicciones y además igual no estamos aquí para verlo dados los plazos que manejan me he propuesto simplificar la cuestión y reducirla a un humilde "vale la pena que me levante del sofá este fin de semana?"
Y lo que dicen los astros es esto:
Aries: Con el tráfico planetario que has tenido en tu signo te encuentras extenuado y deberías aprovechar el finde para descansar, pero Mercurio no te da tregua y probablemente decidas que es un buen momento para volver a leer Guerra y paz. Vale, pero que no sea la edición crítica o te recogemos con cucharilla.
Tauro: El Sol irrumpe en tu signo precedido por una diligente Venus.  Aféitate/depílate y sal por ahí, no vas a tener otra oportunidad como ésta para ligar en meses, tú verás.
Géminis: Tienes a Júpiter en medio y te sientes acechado, la tentación de salir por peteneras es mayor que nunca. Es probable que dejes a todo el mundo plantado, pero las excusas que pondrás serán obras maestras.
Cáncer: Te encuentras tan inspirado para el disfrute que cualquier cosa que decidas hacer saldrá de maravilla. (Si te da por cocinar manda un tupperware al blog)
Leo: Con la luna en tu signo a lo mejor te da por ponerte introspectivo. Tranquilo, se te pasará pronto. Saca la tumbona al patio o vete al parque hasta que el sol te derrita las meninges y luego te vas a tomar unas cervezas con los amigos.
Virgo: Si las alergias no han acabado ya contigo probablemente lo haga la medicación. Atrinchérate en el sofá con unas pelis ñoñas y desconecta el teléfono.
Libra: Tu curiosidad va a propiciar que tengas un golpe de suerte este fin de semana, o la buena suerte va a llevarte a una revelación, una de dos.
Escorpión: Te encanta esta época del año pero tienes a Saturno incordiando en tu signo. Tendrás suerte si tu mejor plan es una barbacoa familiar. Anímate, siempre se puede poner a llover.
Sagitario: Con Júpiter en frente la vida te sonríe más que de costumbre. Cuéntanos qué vas a hacer el fin de semana y déjanos ir contigo. Porfa.
Capricornio: No habrá absolutamente nada que altere la rutina de tu fin de semana. Y ahora que lo pienso, tú no necesitas predicciones, por qué estás leyendo esto?
Acuario: Tu madre, tu suegra o tu mujer van a cobrar especial relevancia estos días. Son unas fechas idóneas para una escapada corta en solitario a un destino barato con cualquier compañía low cost alegando una repentina necesidad de retiro espiritual. (El truco es de géminis, no me lo agradezcas a mí)
Piscis: Mira, como no tienes nada que hacer, tampoco te cuesta nada ir a sostenerle la mano a Virgo mientras languidece en su sofá. Y no lo llames porque ha descolgado el teléfono, utiliza la llave que te dió. Si es que eres un pan de Dios.

domingo, 14 de abril de 2013

EL CIELO DE ABRIL

Parecía que no iba a llegar nunca, pero al final la primavera se ha dignado a hacer acto de presencia tras unos tímidos conatos en el mes de marzo de los que ya una ni se acuerda porque quedaron empañados por nevadas y lluvias sin tino.
Pareciera además que la tardanza ha cogido desprevenida a la naturaleza toda, porque los arbustos no saben si florecer o esconderse tras ellos mismos, abochornados por el despropósito de unos brotes retardados a causa de las heladas. Los pájaros no saben si trinar o estornudar, porque el polen ha salido todo de golpe y a traición y las abejas andan despistadas intentando libar cualquier cosa que no sea de color gris.
Esta primavera viene arrebatada pero no con sus habituales ínfulas. Viene cabreada y vengativa porque le han birlado impunemente sus primicias, porque los corderos se han muerto de frío y la lavanda se niega a florecer.
Y de repente el cielo se abre esparciendo luz y calor sobre una tierra agotada esperando que ella obre su milagro de siempre. Casi se la oye gritar: "Te crees que todo esto se hace solo?!"
 
 El cielo de abril, poniendo cara de no tener culpa de nada.

sábado, 6 de abril de 2013

LA EDAD DE LAS TINIEBLAS

No sé si se han dado cuenta, pero estamos peor que en la Edad Media. Y estamos peor porque vivimos otro periodo de oscurantismo en el que parece que se han olvidado las enseñanzas de la Ilustración. No es de extrañar, ya que el siglo XX fué un páramo para el pensamiento donde lo único que germinó fueron los fascismos, dos guerras mundiales y la doctrina del coge el dinero y corre. Y un siglo entero marcado por esos únicos "logros" a la fuerza tiene que resultar involucionista.
 
Y si no, hagamos un repaso. Antes, el señor feudal, administraba justicia como le daba la gana, recaudaba el diezmo, daba permiso para casarse y hacía uso del derecho de pernada, se cambiaba de rey o de bando según soplara el viento, se apoderaba de lo que quería por las buenas o por las malas y, eso sí, defendía a sus vasallos dentro de las murallas de su castillo cuando los malos venían a hacerle la guerra y a arrasar con lo suyo.
 
A poco que uno analice el cuento se da cuenta, je, de que sólo han cambiado los nombres y los tipos impositivos. Al señor feudal se le llama ahora politico sinvergüenza o empresario sin escrúpulos; ese tipo de justicia se sigue llamando igual, porque cuando el chiste funciona, para qué cambiarlo; el diezmo ahora se llama IRPF y ya quisiéramos que se hubiera quedado en sólo el diez por ciento; el permiso para casarse hay que seguir pidiéndoselo al patrón (si quieres disfrutar de las dos semanas de permiso que te tocan, que ahora sustituyen a los cuatro palmos de tierra que cultivar para el mantenimiento de tu familia y del castillo) o en todo caso hay que comunicárselo para que el recaudador lo apunte en su libretita; el derecho de pernada se llama ahora acoso sexual en el trabajo, y aunque está perseguido por la ley se sigue ejerciendo con más ahinco ya que los torneos y las cacerías están demodé; lo de cambiarse de bando ahora es transfuguismo; el expolio, expropiación o embargo en cuenta y lo de proteger a los vasallos ha quedado reducido a proclamar la alerta meteorológica y obligarte a quedar encerrado en casa con los niños, porque además también te cierran los colegios.
 
Pero lo mejor de todo es que para poder perpetrar el engaño con mayores garantías de éxito a la plebe nos han cambiado el nombre por el de sociedad civil. Con esa denominación tan posh se nos quitan verdaderamente las ganas de armarnos de horcas y azadas para ir a ajustarle las cuentas al del castillo, aunque eso no quita para que seamos capaces de elaborar unas pancartas sumamente irónicas y enarbolarlas pacíficamente en la plaza mayor. Las palabras tienen poder, después de todo.
 
Pero hete aquí que el cambio de denominación no ha calado en algunos y se están dedicando a los escraches a diestro y siniestro, comportándose como unos sans-culotte cualesquiera, ignorando su condición de miembros civilizados de la sociedad. Habrá quien los condene por esa actitud cargado de mil buenas razones y habrá quien los justifique con otras tantas, abriendo el tipo de debate que solo arroja más sombras. Y ya ni siquiera quedan nuevos mundos a los que partir para empezar de cero y reproducir el mismo absurdo. Ya no queda sino meditar cómo no bastardear el lenguaje para que las cosas no sigan igual. O poniéndolo en positivo, que es más claro: llamemos a las cosas por su nombre para enterarnos de lo que estamos hablando y podamos resolver el problema.
 
 

viernes, 29 de marzo de 2013

AMORES GATUNOS

Fue un 11 de febrero. El día amaneció prometedor, empezaba a nevar cuando me levanté y al salir de casa la nevada se había intensificado. El autobús pasó con algo de retraso pero al llegar a Ferney-Voltaire comprendí que el tráfico sólo iba a empeorar. Al cabo de un rato de esperar a la intemperie por el F que me llevaría a Ginebra y habiendo sufrido ya un resfriado muy antipático por la misma causa decidí que me subiría al primer autobús que apareciera. Y el primero en aparecer fue el que me llevaría de vuelta a casa y a la historia de amor más surreal que me ha tocado vivir.
 
Mientras me conectaba a la oficina via internet un gato se instalaba en la mesa del patio. No le presté mucha atención porque es una costumbre de los gatos del vecindario, que a menudo eligen esa confortable atalaya desde la que observar el mundo e ignorarme a mí. Sin embargo éste empezó a maullar para llamar mi atención. Al cabo de un rato me compadecí del animal pensando que se habría quedado desamparado en medio de la nevada a causa de una escapada a las que tan aficionados son estos bichos y le puse un poco de leche en un cuenco.
 
No sirvió de mucho, porque siguió insistiendo con sus maullidos y cada vez que iba a reponerle el avituallamiento intentaba colarse en el salón. No me quedó más remedio que improvisarle un echadero y dejarlo entrar a condición de que se comportara. Y resultó que me había entendido. En cuanto le señalé las hojas de periódico que había puesto sobre una toalla en el suelo se fué derechito a ellas y se durmió una siesta, dejándome completamente pasmada y provocando que bajara la guardia por completo. Cuando descubrí que era una gata ya era tarde para lamentarse.
 
Ocurre que le tengo miedo a los gatos. Un miedo que rayaba en la fobia hasta que mi madre trajo uno a casa y no me quedó más remedio que superarlo, pero sigo sin fiarme de ellos. El instinto de la mujer de las cavernas que todavía late en mí me dice que ese especímen no es sino una versión abreviada de un terror lleno de zarpas y colmillos afilados y su ronroneo el eco de un rugido que te pone los pelos de punta.
 
Por eso sigo sin acabar de explicarme cómo permití que mi huesped fuera adueñándose de mi espacio y de mi afecto en poco más de medio día. Pero lo hizo. Se fue acercando tan sibilinamente que cuando quise darme cuenta estábamos compartiendo el sofá. Si no se acostó en mi regazo fue solamente porque ese espacio lo ocupaba mi portátil, así que se tuvo que conformar con enroscarse en mi costado. Hasta llegó a darme un lametón en la mejilla mientras intentaba ganarse su sitio junto a mí. Quién habría podido resistirse?
 
Al día siguiente la dejé en el patio antes de irme a trabajar y no la he vuelto a ver. Desde entonces la busco cada vez que salgo a la calle o voy hasta el pueblo cercano a comprar. Alguna vez me ha parecido verla pero no ha hecho caso de mis llamadas y puede que sólo haya sido algún otro ejemplar de su misma camada. O puede que fuera ella, siendo lo que es: un gato.
 
Cuando le conté la historia a mi madre me escuchó atentamente, empatizando en seguida con mi corazón partido y dándome la ocasional palmadita en la espalda. Al final me dijo: "pues imagínate si llega a ser una persona". Desde luego, nadie como una madre para ponerte de patitas en la realidad.
 
A continuación, la secuencia gráfica de los hechos, por si alguien piensa que exagero. Las fotos las saqué con la intención de colocarlas por ahí para que sus dueños pudieran recuperarla. Aunque todavía puedo usarlas para reclamarla como mía, por mucho que la cosa no sea así. En realidad la dueña es ella.
 
Haciéndome creer que es obediente y educada
 
Explicándome que es civilizada y sabe cómo tratar a una alfombra
 
Elogiando mi buen gusto para los chales de andar dentro de casa
 
 
Y aquí la tuve que despertar para que saludara a la cámara.

domingo, 24 de marzo de 2013

LA PRIMAVERA SEGÚN HONEGGER


Los pajarillos haciéndole los coros al timbre de las bicicletas mientras el arroyo se los hace al ronroneo del motor de explosión. Unos gatitos se relamen los bigotes a la luz de un claro de luna en un callejón perdido al tiempo que un ragtime se escapa por la puerta de atrás de un piano bar. Las campanadas de la iglesia marcan las horas igual que las bocinas del tráfico de la hora punta y todo discurre en perfecto artificio. La ciudad incrustada en la campiña florece como un injerto imposible. La belleza no da tregua ni en la más abyecta realidad, la muy de ella.

lunes, 18 de marzo de 2013

SOBRE LA IMAGINACIÓN


Concebimos la imaginación como una suerte de puente que nos permite ir de la realidad a la fantasía. Y existe la falsa creencia de que es un don que sólo se permiten los niños, los artistas, algunos científicos y un reducido grupo de agraciados del común de los mortales.

Nos olvidamos de que un puente, como cualquier otra vía, se puede transitar en dos sentidos. Pero no reparamos en que cuando hacemos el viaje de la fantasía a la realidad estamos utilizando el mismo camino y eso ocurre porque para ese trayecto vamos siempre en piloto automático. Es la imaginación funcionando en modo reverso la que nos faculta para hacer ese recorrido sin atascos ni contratiempos. Y ésa la utilizamos todos a todas horas.

La imaginación funcionando al revés nos permite digerir prodigios inefables y reducirlos a algo tan normal como unas alpargatas de esparto. Permite que aceptemos sin rechistar maravillas que de otro modo nos dejarían no sólo boquiabiertos sino colapsados. Nos otorga el fantástico poder de filtrar lo que no encaja en nuestra realidad y desecharlo hasta cuando tengamos tiempo de entenderlo salvaguardando nuestra cordura.

Nuestro mundo está lleno de magia, desde la brizna de hierba que es capaz de abrirse paso a través de la dura costra de tierra hasta el que un avión se levante por los aires, pasando por el vuelo del colibrí y la grabación del sonido o de las imágenes. Y la imaginación tiene que estar funcionando constantemente para proveernos del troquel en el que encaja cada pieza, aunque sea un cajón de sastre, porque nuestro cerebro tiene la mala costumbre de clasificarlo todo y sin un mínimo de categorización andaríamos disparatados.

Esa es la buena noticia. La mala es que han confirmado la existencia del bosón de Higgs y que ya queda mucho menos de fantástico en este mundo tan surreal, así que habrá que aplicarse con la música, la poesía o el macramé, aunque me temo que para eso no estamos tan bien entrenados como lo estamos para no conmovernos con Ravel, por ejemplo.

 

lunes, 4 de marzo de 2013

ME VOY A PONER LA MANTILLA SOLO PARA DECIRLE AL PP QUE ME TIENE HASTA LA PEINETA


Dicen los medios que nuestro Ministro del Interior se ha despachado en el Vaticano diciendo que: "Si nos oponemos al matrimonio entre personas del mismo sexo, no podemos usar argumentos confesionales. Existen argumentos racionales que dicen que ese matrimonio no debe tener la misma protección por parte de los poderes públicos que el matrimonio natural. La pervivencia de la especie, por ejemplo, no estaría garantizada".

Pues el Ministro se equivoca. Tampoco es el matrimonio natural (que suena celestial pero es irrelevante al caso) lo que garantiza la pervivencia de la especie. Lo que la garantiza es una pareja heterosexual dándole al fornicio con entusiasmo y sin preservativos ni anticonceptivos de otra clase. Y de eso ya se ocupa el PP en sus homilías, aunque sin aprobar lo de que puedan no estar casados ni lo del entusiasmo, Dios nos libre.

Además, la protección de los ciudadanos por parte de los poderes públicos tiene que ser la misma para todos, igual que las garantías jurídicas para ejercitar los derechos y obligaciones. ¿O acaso está dando a entender que hay que proteger más a un casado que a un soltero? ¿También se ha olvidado de que los solteros sin hijos financiamos con tipos más altos de IRPF  gran parte de la protección de los que procrean? Yo solita ya le debo haber pagado la Universidad a más de uno y no veo mi carnet de familia numerosa por ninguna parte ni los críos me felicitan por mi cumpleaños, los muy desagradecidos.

Digo yo si al pobre no le habrá abrumado el escenario y habrá salido por peteneras con ese mal traído argumento malthusiano, como para disculparse por representar a un Estado laico tras reconocer que, como tal, los argumentos confesionales en España nos importan un comino.

Pperos, pperas y pmanzanas (que las hay), por favor, dejen de darle para atrás a la máquina del tiempo. Lo digo por su bien. Al paso que vamos pronto acabaremos pagándole otra vez el diezmo a la Iglesia y no van a ver un céntimo. Ustedes mismos.
 

jueves, 28 de febrero de 2013

LAS VACACIONES IDEALES


Llega semana santa y con ella el primer reto vacacional del año. No sé cuándo las vacaciones se convirtieron en un desafío ni cómo yo consigo esquivarlo una y otra vez, pero está claro que han adquirido un tinte fatídico muy parecido al de la cuesta de enero o la declaración de la renta. Tienen un algo de inevitabilidad y de oneroso que no remite en absoluto a la bienaventuranza que concitaba la palabra cuando las cosas eran más simples.

Ahora cuando llegan las vacaciones hay que “hacer algo”  y ese algo lleva aparejado salir de tu casa (cuanto más lejos, mejor) y gastarte un montón de dinero. La industria del ocio nos acorrala con mil y una ofertas para no dejar pasar la oportunidad de disfrutar al máximo de esos días sin objeto en el calendario y que de otra manera serían días perdidos.

Entonces nos lanzamos a la busca de la solución que maximice el disfrute con el menor presupuesto posible con todas las energías y recursos a nuestro alcance. Pasamos horas en internet o mareando a alguien buscando combinaciones de vuelos, hoteles céntricos, coches de alquiler, horarios de trenes, guías de restaurantes… Para volver agotados al punto de partida y con menos dinero en el bolsillo.

Debe de ser porque cuando tenía tiempo y  ganas de viajar no tenía dinero y cuando he tenido dinero me han faltado el tiempo y las ganas que he acabado desarrollando la habilidad de disfrutar las vacaciones quedándome en casa y viendo cómo crece el ficus. Es más, la planificación de un viaje me agota y hoy día hay que ser un estratega del calibre de Julio César para tener un mínimo de éxito en la empresa y no hacer el pardillo.

Al final, mis vacaciones ideales no tienen nada que ver con el destino, el clima o la época del año. Tienen que ver con alguien diciéndome: “Cariño, tengo los billetes y la reserva del hotel, salimos mañana, vete a hacer tu maleta” Y que lo único que tenga necesidad de preguntarle sea si meto ropa de invierno o de verano.

sábado, 9 de febrero de 2013

UNA ROSA


No es la huella de un fulgor apasionado

suspendida en el éter donde quedó impresa

Es una rosa

No es el candor aprisionado

en una tierna espiral de terciopelo

Es una rosa

No es un rayo de sol transfigurado

desplegando sus destellos con el alba

Es una rosa

No son amores, ni esperanzas ni alegrías

Ni siquiera rosas rojas, blancas o amarillas

Es el ensueño que alumbra la idea

Es una rosa

Es poesía
 
 

sábado, 12 de enero de 2013

EL PALACIO DE CRISTAL



Una estructura de hierro, contra la que ningún fuego podrá, y un revestimiento de cristal que siempre dejará pasar toda la luz.

Descubrí el Palacio de Cristal al final de mi visita a Madrid estas navidades y fue el broche de oro a cuatro días bienaventurados que empezaron marcados por la incertidumbre.

¿Qué esperaba encontrar en la capital de una España sumida en la crispación y el malestar que continuamente se palpan en los medios? Pues exactamente eso, sólo que peor.

Trabajar en Ginebra y vivir en sus cercanías es lo más parecido a transitar un mundo de cuento de hadas. Todo está limpio, los autobuses pasan a su hora, cualquier tipo de desperdicio tiene su rincón de reciclado, las flores abundan y las normas son respetadas, por citar sólo algunas utopías que en Suiza son una realidad.

Precisamente por ello, o a pesar de ello, aún no lo sé, me repito constantemente que esto es una fantasía, aunque sólo sea por no sucumbir a la tentación de creer que el mundo es perfecto. Es cierto que en este empeño me ayudan mucho el resumen de prensa del Colegio de Economistas de Las Palmas y mi madre, con sus informes diarios de cómo va la crisis en Canarias, pero no es bastante. La imagen de este idílico existir es tan potente que ni mil palabras pueden deshacerla, de ahí que insista machaconamente con mi mantra: “esto no es real, no es real, no es real…”

El resultado de mi terapia anti ilusoria fue que llegué a Madrid con el corazón en un puño, esperando encontrarme con unas gentes malhumoradas, apesadumbradas y derrotadas. Afortunadamente, me encontré con todo lo contrario.

Encontré conversaciones ajenas que podía entender perfectamente aunque uno de los interlocutores hablara de que se le había “desfigurado” el escritorio del ordenador, chinos de segunda generación felicitando las Pascuas en perfecto español, comerciantes pakistaníes que me saludaban por la calle al segundo día de estar yo en el barrio de Ventas, madrileños de-toda-la-vida que gestionaban su vez en una cola con un espíritu castizo que poco tiene que envidiarle al realismo mágico, conductores de autobús -estresados por los nuevos carriles y con el sueldo recortado- que me sonreían (los suizos te responderán a los buenos días, pero no sonríen), sábanas en los balcones defendiendo la sanidad pública, teatros que se caen a trozos pero llenos hasta la bandera, individuos comprometidos que conocen y aman su ciudad y que te llenan el corazón con la historia de cada calle, de cada fuente, de cada piedra…

He vuelto contenta de constatar cómo los españoles lidiamos con esta malhadada crisis. Ni estamos vencidos ni podemos ser derrotados, porque lo que tenemos es una inmensa capacidad para vivir, porque somos fuertes y porque nos permitimos la fragilidad de una fachada de cristal que nos impide hablar inglés pero que también permite el paso de cualquier luz, por pequeña que sea. Y lo mejor de todo, es que es contagioso.
 
Dedicado a los madrileños; de nacimiento, adopción o devoción.