Fantasías sobre la realidad y ocurrencias varias







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viernes, 26 de julio de 2024

El circo de la carpa morada

 "Mujer, eres una víctima impotente.

Hombre, eres un asesino maltratador y violador. 

Y que no se os olvide mientras estáis lejos de la tele"


La difusión de este mensaje ultrajante y venenoso es la principal función que cumplen los infames puntos violeta. Una afrenta a la ciudadanía sufragada con dinero público. Pagamos para que se nos insulte. El universo ficticio y virtual de todas contra todos y viceversa se materializa en toldos y carpas financiados por nuestros ayuntamientos.

El problema no es que la política esté corrupta y llena de vividores. El problema no es que paguemos impuestos para financiar majaderías con las que alimentarlos. El problema es que nos injurian y denigran a todos por igual y esa es la única igualdad que les interesa a los cínicos que nos gobiernan.

Nosotras las mujeres no somos unas doncellas estúpidas e inútiles que necesitemos supervisión, ni ser apoyadas, ni aconsejadas, ni acompañadas por otras hembras de la especie aparentemente desprovistas de esas taras. Y ellos, los hombres, no son unos criminales de la peor especie, son nuestros padres, hermanos, tíos, primos y amigos con los que convivimos y a los que amamos y respetamos.

Esto ha ido demasiado lejos y no se arregla votándole a nadie. Se arreglaría, tal vez, exigiéndole a los ayuntamientos que dejen de insultar a sus residentes y visitantes cada vez que se reunen pacíficamente en la calle o en las plazas. 

Yo no voy a empezar ninguna campaña de recogida de firmas porque para quemarme en esa pira me falta la motivación adecuada. No tengo hijos ni hijas que justifiquen semejante sacrificio, ni tengo ya toda la vida por delante para contribuir a un futuro mejor para mi misma. Me tengo que conformar con el derecho al pataleo porque si no lo suelto reviento.

sábado, 9 de septiembre de 2017

SOCIEDAD DE VALORACIONES S.A.




No hace mucho una filósofa me sorprendió afirmando que ética y estética son en el fondo la misma cosa. Decidí aparcar el asunto porque estaba demasiado ocupada para enfrascarme en algo que prometía mucha investigación y reflexión. Pero a veces la realidad te zambulle en aguas profundas sin darte tiempo a coger bastante aire y te obliga a encontrar rápidamente el camino hacia la superficie. Como atajo no está mal, pero yo hubiera preferido ahorrarme el trauma del agua helada y la sensación de ahogo en mi camino hacia la iluminación.


Y lo que he concluido, tras emerger casi sin resuello, es que los valores éticos y estéticos van irremisiblemente de la mano, no podemos desligar nuestra percepción de lo bueno de nuestra percepción de lo bello porque ambos juicios son hechos por el mismo sujeto pensante, que conforma sus juicios en concordancia con lo que conoce, con lo que considera verdad. Cuanto más se ajuste algo a esa verdad tanto mejor o más bello será, de manera que no podemos concebir algo bueno que sea feo, ni algo malo que sea hermoso.


Podemos fantasear todo lo que queramos con la contradicción malo/hermoso o bueno/feo, inventando símiles ingeniosos o recurriendo a la “justicia poética”, que no es sino una segunda injusticia sobre una injusticia originaria, pero en algún momento hay que enfrentar esa contradicción, el proceso dialéctico lo requiere si no queremos quedar atrapados en ella, confundidos o indolentes ante nuestra propia perplejidad.

Y es que la contradicción es la prueba del ácido para nuestro criterio, para evaluar si lo que consideramos verdad y con lo que estamos midiendo todo lo demás es correcto o no. Si tenemos suerte y el suficiente coraje es ahí donde admitimos que nos faltaba tal o cual pieza de información, o que estábamos totalmente equivocados, y resurgimos con un conocimiento más perfeccionado, con una síntesis que nos ayuda a mejor comprender, con una verdad propia más capaz de mejor servirnos de criterio.

El trauma que propició mi esclarecimiento arrancó cuando supe del caso de la empleada de Tinsa. Como no era poca la conmoción  causada por su atroz comentario en seguida se vino a sumar la del no menos atroz titular -con foto incluida de la ahora ex-empleada- de un medio de comunicación refiriéndose a ella como “esta cosa”. La redacción del medio en cuestión –que es quien firma el titular- ha dejado bien claro en el mismo su escala de valores -su verdad para juzgar la realidad- con su patente adhesión al criterio ético/estético siguiente: las gordas son feas y malas.

Una proposición aberrante que me persigue implacable desde hace dos días y que ha abierto la puerta a comentarios no menos indeseables que la gente publica haciendo el mismo alarde de falta de pudor que la susodicha y que el medio en cuestión permite sin ningún tipo de cortapisas. Imagino que por la simple regla de tres que dice que “si ella puede decir barbaridades, nosotros también” (pero desde el anonimato, no vaya a ser que nos despidan, o desde la redacción del medio, que no se puede despedir a sí misma). Pero se equivocan. En este estado de cosas nadie está a salvo. Ni ellos, ni usted, ni yo.

 

domingo, 12 de abril de 2015

LA CONJURA DE LOS SOBERBIOS


La gente buena-buena es un coñazo. No estoy hablando de la gente que actúa con bondad aún en contra de su mejor juicio, ni de los buenos de panfleto, que no siguen criterios éticos sino consignas. Estoy hablando de una especie aún más desconcertante de personas cuya existencia es un desafío a todo el conocimiento que Darwin, Freud  y los seguidores de ambos han conseguido instaurar. Gente para la que el impulso a la cooperación, el respeto y el cuidado está no sólo automatizado sino que es el primero en activarse en cualquier situación y que obedecen al impulso con el flagrante abandono del que no puede hacer nada por impedirlo porque, entre otras cosas, no pueden.

Tienen además la asombrosa cualidad de dar por sentado que el mundo es como es porque no puede ser de otra manera y puesto que lo aman de todas formas ¿para qué alterarlo con mentiras? Porque la mentira, según su particular e insólita visión, no es sino una forma de injusticia acerca de algo o de alguien. Esto no quiere decir que sean afanados buscadores de la verdad ni que no sean susceptibles al engaño. Significa, literalmente, que no pueden mentir.

Este tipo de gente nos pone de los nervios. Nunca sabemos cómo catalogarlos porque no entran en nuestros esquemas. De entrada desconfiamos de sus intenciones porque sabemos que nadie en su sano juicio da algo a cambio de nada. Cuando comprobamos que realmente no está esperando nada lo calificamos de tontaina o le atribuimos algún rasgo neurótico de búsqueda de gratificación del tipo que espera el que ejerce constantemente de victima sacrificial. Pero al descubrir que no solo no espera sino que no necesita ningún tipo de reconocimiento nuestros esquemas se derrumban y empezamos a detestarlo.

Lo detestamos no solo porque hace que nuestras convicciones sobre el ser humano se desplomen, sino porque los nuevos estándares que impone sobre la condición humana nos parecen inasumibles, injustos y, sobre todo, poco prácticos. Nosotros los simples mortales, tenemos los automatismos orientados a la supervivencia individual y, no nos engañemos, todo lo demás viene detrás. La nuestra siempre es una lucha a brazo partido entre lo que nos dicta la conciencia y nuestros deseos, mientras que los buenos-buenos no tienen ni que pensarlo porque su conciencia y sus deseos están perfectamente alineados. Y por supuesto salimos perdiendo en la comparación con estos seres cuasi angelicales que nos hacen sentir como reptiles saliendo del lodo primigenio, con lo orgullosos que estábamos de haber llegado a la luna.

Esa cualidad de piedra en el zapato del devenir de esta humanidad orgullosa de sus logros los hace insoportables. Poco importa si han sido sus sacrificios altruistas los que nos han permitido ver un nuevo día a todos los demás y además nunca lo sabremos porque nunca nos hemos ocupado de ellos y de la relevancia que hayan podido tener. Nuestro objetivo ha sido siempre desacreditarlos primero e ignorarlos después, aunque sólo si su eliminación era más problemática que lo otro. Y si alguno consigue colarse en la historia ya nos ocuparemos, con el correr del tiempo, de que sea en algún subproducto de ésta, llámese libros de caballería, cuentos de hadas o nuevo testamento.

Lo importante aquí es no perder el norte y, hoy por hoy, nosotros hemos decidido que, en la vastedad del universo, la estrella polar marca lo que está arriba y no hay más vueltas que darle. Ayer era que la tierra era el centro del sistema planetario, pero eso era ayer, cuando éramos unos pobres ignorantes y levantábamos horóscopos buscando la iluminación.

jueves, 5 de diciembre de 2013

PAPEL MOJADO

Mañana es el día de la Constitución y la verdad es que no estamos para celebrarlo. Aún así sacarán a pasear la banderita, a las cabezas coronadas y a los militares y políticos que estén de guardia para el evento. Pero la pantomima ya tiene tufo de escarnio, de mofa cruel y de sacrilegio.
 
Porque lo que corresponde hacerle a la Constitución no es esa mierda de fiestita de cumpleaños con payasos de tres al cuarto sino un funeral digno. O un exorcismo, no lo sé, porque el caso es que hace tiempo que se murió pero va por ahí como alma en pena haciéndonos creer a todos que sigue viva sólo porque está formalmente vigente y eso crea mucha confusión en el mundo de los vivos. Tanta, que creemos que podemos seguir reclamando los derechos consagrados en ella, o seguir apelando a la justicia para que los defienda, o intentando cambiar las cosas por la vía de la iniciativa popular.
 
No. Tenemos que aceptar que se ha ido para poder hacer un duelo en condiciones y aprender (o recordar) cómo vivir con esa ausencia. Pero no podemos hacer nada de eso con el fantasma de la Constitución planeando sobre nuestra realidad, porque no es sino un espejismo que hará que fallezcamos todos en el desierto rumbo a ninguna parte. Yo esta noche le encenderé una vela, como se las encendía mi abuela a las ánimas del purgatorio por si cuela, porque ahora mismo sólo tengo a mano las supersticiones de la Iglesia Católica. Mañana buscaré la dirección de Human Rights Watch y me sentaré a escribir una carta denunciando al Estado español por incumplimientos varios y esa será mi "celebración".

viernes, 22 de noviembre de 2013

POLITICOPATIAS PATRIAS


Andamos los españoles flagelándonos continuamente con la corrupción como si fuera un endemismo del que somos los únicos responsables, como si fuéramos los portadores de una plaga bíblica que justifica todo lo que se nos ha venido encima, como si no hubiera remedio para nuestros males porque llevamos esa tara encriptada en el código genético y solo nos quedara la resignación.

Y es todo propaganda. La corrupción existe en todas partes. Las elites dominantes han engañado siempre y en todo lugar. Ocultan su identidad, crean las grandes mentiras (sistemas monetarios, ordenamientos jurídicos, religiones) y, rizando el rizo, dejan a sus comparsas creer que son ellos quienes manejan el cotarro. Es aquí donde la idiosincrasia nacional colorea la forma de hacer las cosas. No en vano, la picaresca, gran invento del siglo de Oro Español, no sólo consiste en elaborar artimañas sino en desvelarlas.

Desde que nuestros políticos entraron en el gran juego europeo han sido conscientes de que nada de lo que hicieran iba a dar al traste con la estructura montada por las elites y como la autoinmolación no cuadraba con su filosofía (lo de dimitir es de flojos), pronto descubrieron que el mismo sistema se encargaba eficientemente de redimirlos, exculparlos o simplemente negarse a dudar de ellos. Pero resulta que nuestros Rinconete y Cortadillo de turno saben que lo que hacen está mal y creen en el fondo de sus infantiles y católicos corazones (sean creyentes o no) que merecen un castigo. No sólo lo merecen sino que lo necesitan pero el sistema perverso en el que andan metidos se lo niega haciéndolos prácticamente inimputables. De ahí que entren en una espiral desenfrenada de despropósitos, el siguiente mayor que el anterior y cada vez poniendo al descubierto más trampas del sistema. Igual que un delincuente que desafía a la policía a que lo atrape con un crescendo de crímenes cada vez más arriesgados.

Eso explica la desfachatez con la que se despachan y el desparpajo autóctono a la hora de extorsionarnos a todos. En el fondo es un grito de auxilio y de alerta. En el fondo lo que quieren es que alguien los pare, es como si gritaran: “que te estoy desangrando tío, haz algo, es que no me ves?”. Ellos son incapaces de actuar contra el sistema porque son parte de él. Lo único que pueden hacer es llamar nuestra atención, pero nosotros seguimos viendo a Rinconete y Cortadillo (y nos conformaríamos con darles una buena colleja) y no al abominable gigante que al parecer sólo veía el Quijote. Nuestros pícaros han puesto las cartas boca arriba hace tiempo. Nosotros llevamos demasiado con la boca abierta intentando explicar cómo es posible que haya más ases y más reyes de la cuenta y ya va siendo hora de romper la baraja. Al final habrá que darles las gracias. Y condenarlos, para que puedan por fin descansar.

sábado, 26 de octubre de 2013

MANIFESTACION EN LAS PALMAS DE GRAN CANARIA




Iba a escribir un artículo muy sentido sobre la idiosincrasia canaria y la genialidad que habita en la España periférica, pero no me voy a explayar. Basta fijarse en la pancarta del centro para entender que no nos duelen prendas a la hora de expresarnos cuando de fuera vienen esgrimiendo tijeras que amenazan con dejarnos a todos escribiendo como hablan los personajes de Morgan. La forma de hablar es otra historia. La zeta no la pronunciamos porque no nos da la gana y el de Garda reserva la ele para mandar a la mielda al que viene a corregirlo, pero podemos reirnos de nosotros mismos con tal de hacer un chiste del memo que se empeña en impedir que podamos seguir haciendo juegos de palabras. Algo que requiere conocer ortografía, gramática y semántica y que es de lo que se ocupa, entre otras cosas, la Educación.
 
 
 
Foto de Loly Betancor. Gracias compañera.
 
 

sábado, 6 de abril de 2013

LA EDAD DE LAS TINIEBLAS

No sé si se han dado cuenta, pero estamos peor que en la Edad Media. Y estamos peor porque vivimos otro periodo de oscurantismo en el que parece que se han olvidado las enseñanzas de la Ilustración. No es de extrañar, ya que el siglo XX fué un páramo para el pensamiento donde lo único que germinó fueron los fascismos, dos guerras mundiales y la doctrina del coge el dinero y corre. Y un siglo entero marcado por esos únicos "logros" a la fuerza tiene que resultar involucionista.
 
Y si no, hagamos un repaso. Antes, el señor feudal, administraba justicia como le daba la gana, recaudaba el diezmo, daba permiso para casarse y hacía uso del derecho de pernada, se cambiaba de rey o de bando según soplara el viento, se apoderaba de lo que quería por las buenas o por las malas y, eso sí, defendía a sus vasallos dentro de las murallas de su castillo cuando los malos venían a hacerle la guerra y a arrasar con lo suyo.
 
A poco que uno analice el cuento se da cuenta, je, de que sólo han cambiado los nombres y los tipos impositivos. Al señor feudal se le llama ahora politico sinvergüenza o empresario sin escrúpulos; ese tipo de justicia se sigue llamando igual, porque cuando el chiste funciona, para qué cambiarlo; el diezmo ahora se llama IRPF y ya quisiéramos que se hubiera quedado en sólo el diez por ciento; el permiso para casarse hay que seguir pidiéndoselo al patrón (si quieres disfrutar de las dos semanas de permiso que te tocan, que ahora sustituyen a los cuatro palmos de tierra que cultivar para el mantenimiento de tu familia y del castillo) o en todo caso hay que comunicárselo para que el recaudador lo apunte en su libretita; el derecho de pernada se llama ahora acoso sexual en el trabajo, y aunque está perseguido por la ley se sigue ejerciendo con más ahinco ya que los torneos y las cacerías están demodé; lo de cambiarse de bando ahora es transfuguismo; el expolio, expropiación o embargo en cuenta y lo de proteger a los vasallos ha quedado reducido a proclamar la alerta meteorológica y obligarte a quedar encerrado en casa con los niños, porque además también te cierran los colegios.
 
Pero lo mejor de todo es que para poder perpetrar el engaño con mayores garantías de éxito a la plebe nos han cambiado el nombre por el de sociedad civil. Con esa denominación tan posh se nos quitan verdaderamente las ganas de armarnos de horcas y azadas para ir a ajustarle las cuentas al del castillo, aunque eso no quita para que seamos capaces de elaborar unas pancartas sumamente irónicas y enarbolarlas pacíficamente en la plaza mayor. Las palabras tienen poder, después de todo.
 
Pero hete aquí que el cambio de denominación no ha calado en algunos y se están dedicando a los escraches a diestro y siniestro, comportándose como unos sans-culotte cualesquiera, ignorando su condición de miembros civilizados de la sociedad. Habrá quien los condene por esa actitud cargado de mil buenas razones y habrá quien los justifique con otras tantas, abriendo el tipo de debate que solo arroja más sombras. Y ya ni siquiera quedan nuevos mundos a los que partir para empezar de cero y reproducir el mismo absurdo. Ya no queda sino meditar cómo no bastardear el lenguaje para que las cosas no sigan igual. O poniéndolo en positivo, que es más claro: llamemos a las cosas por su nombre para enterarnos de lo que estamos hablando y podamos resolver el problema.
 
 

viernes, 28 de diciembre de 2012

DÍA DE LOS INOCENTES

Esperaba que se tratara de una inocentada, pero a juzgar por las 75.000 firmas que lleva en contra, lo del anteproyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) parece que va en serio, dicho sea con el mayor de los sarcasmos y la más grande amargura.
 
Me envía una amiga un mail donde se destacan por un lado el preámbulo de la LOE de 2006 y por otro el primer párrafo del anteproyecto de la LOMCE. A continuación aparece una propuesta: encuentra las diferencias.
 
El juego consiste, obviamente, en advertir cómo los valores que propugnan cada uno de los textos no tienen nada que ver. La verdad es que como pasatiempo es muy frustrante, porque no tienes ni que volverlos a leer para dar con la solución.
 
Así que voy a proponerles otro juego de agudeza gramatical para resarcirnos todos del chasco, si no del insulto a nuestra inteligencia por parte del legislador. Reproduzco abajo el primer párrafo del engendro en cuestión:
 
Primer párrafo del Anteproyecto de la LOMCE (2012) (Ley Wert): “La educación es el motor que promueve la competitividad de la economía y las cotas de prosperidad de un país; su nivel educativo determina su capacidad de competir con éxito en la arena internacional y de afrontar los desafíos que se planteen en el futuro. Mejorar el nivel de los ciudadanos en el ámbito educativo supone abrirles las puertas a puestos de trabajo de alta cualificación, lo que representa una apuesta por el crecimiento económico y por conseguir ventajas competitivas en el mercado global.”

El desafío es el siguiente: sustituir los vocablos marcados en amarillo por otros de manera que  el mismo párrafo pueda servir para una Ley de medidas fiscales y del orden económico y social a las que tan proclives son todos nuestros gobiernos en estas fechas o para otorgar ayudas a cualquier industria patria necesitada de subvenciones.
 
Soluciones hay muchas, pero a mí la que mas me gusta es la de las tecnologías de la información y sus variantes, que habría estado muy bien, hace 20 años o más. En fin, una cosa está clara, el legislador no tiene ni idea de en qué consiste la educación, pero es que además SE HA COPIADO.

viernes, 23 de noviembre de 2012

SE NECESITA ANTI HEROE PARA LUCHAR CONTRA SUPER VILLANO SUPUESTAMENTE INEXISTENTE. RAZON: AQUI, EN ESPAÑA ¿DONDE IBA A SER?



Hace unos días andaba yo fantaseando con la idea de que Gila resucitara, se pusiera al mando del ejército y telefoneara a la Moncloa preguntando y exigiendo con toda pertinencia y chulería: “¿Está el enemigo? Que se ponga” y que después siguiera con la CEE, el club Bilderberg, la OIC, la OMS y, ya puestos, que llamara también a Bill Gates y a Coalición Canaria.

Terminé abandonado la fantasía porque solo podía visualizar a Rajoy balbuceando incoherencias frente a los geniales disparates de Gila y empezaba a resultarme penoso. A pesar de la carga de justicia poética de un alzamiento contra un gobierno de derechas y de imaginar al comandante en jefe reprochándole al presidente que su manera de hacer la guerra era poco seria, la imagen de Rajoy conseguía quitarme las ganas de recrearme en mi particular delirio.

La realidad, sin embargo, ha probado ser más osada que mi imaginación, porque resulta que Tejero ha denunciado a Artur Mas por “provocación, conspiración y proposición para la sedición”. No sé, igual hay algo en el aire y lo he pillado, aunque no creo que sea la gripe.

Francamente, no entiendo a qué viene lo de soñar con hacerles un consejo de guerra a nuestros gobernantes. La jurisdicción ordinaria debería bastar, porque para eso estamos en una democracia y en tiempos de paz, ¿no? La dictadura quedó atrás y ahora la gente no es forzada al destierro o al exilio ni es ejecutada por tener ideas contrarias al régimen. Ahora, los españoles decidimos libremente emigrar porque no podemos vivir aquí o nos suicidamos por la misma razón, ahorrándole al gobierno la molestia.

Los estragos vienen a ser los mismos o peores, pero todo es políticamente correcto y el Estado no se ensucia las manos perpetrando la clase de crímenes que uno esperaría de sistemas políticos y países menos avanzados. Que nadie diga que España no es un Estado social y democrático de Derecho, como proclama nuestra constitución. O que lo diga y hasta que lo denuncie si le viene en gana, ya que todos tenemos derecho a la Justicia si nos vemos agraviados por los modélicos poderes públicos que nosotros mismos nos hemos dado.

Es lo bueno que tiene la democracia, que nos da el derecho y el deber de elegir libremente a nuestros verdugos y alternarlos cada cuatro años. Y nosotros sin Gilas ni Garzones de repuesto y con un Tejero cegato que sólo ha sido capaz de encontrar un traidor, cuando los hay a patadas y mayores por todos los rincones del país. Menos mal que nos queda la copla y podemos consolarnos cantando María de la O, que estaba igual de jodida que nosotros teniéndolo tó.

jueves, 22 de noviembre de 2012

PLEITOS TENGAS Y LOS GANES


Esta admonición canaria está de rabiosa actualidad. Nuestro Gobierno acaba de aprobar por vía de urgencia el alza de las tasas judiciales. De manera que ahora pleitear va a salir más caro, así que más vale afinar la puntería.

Lo cierto es que en un pleito siempre se pierde. Para empezar gastas dinero en abogados, procuradores y tasas. Si el pleito se resuelve a favor del demandante y se consigue algún tipo de indemnización (ojo, que una cosa no conlleva la otra) se podrá hacer frente a esos gastos, pero nunca se podrá reparar la relación entre demandante y demandado cuando ha habido un juicio de por medio. Por eso siempre se dice aquello de más vale un mal arreglo que un buen pleito.

Pero por lo visto en este país somos demasiado aficionados a llevar nuestras triviales querellas a los tribunales y nuestro benevolente, didáctico y paternalista Gobierno ha decidido tirarnos de las orejas  y castigar nuestros caprichos elevando las tasas judiciales, para así desincentivarnos de sobrecargar el sistema judicial con nuestras infantiles riñas.

De manera que el legislador ha devenido en juez y ha dictaminado que como nuestras demandas no tienen la suficiente enjundia (sin conocerlas, pero aducen que somos caprichosos y por lo tanto nuestras pretensiones de Justicia también lo son), pues que lo que se tercia es subir las tasas judiciales para que nos lo pensemos dos veces antes de presentar una demanda,

Eso es lo que se desprende del artículo que publica hoy El Economista, donde se afirma que “desde Justicia se justifica la medida como una revisión del sistema vigente desde 2002 y una fórmula para evitar la litigiosidad artificiosa que actualmente satura los juzgados y los tribunales”.

Hay que reconocer que este Gobierno es más ocurrente que el anterior a la hora de hacer caja como sea, porque el IRPF lo puede subir cualquiera, pero esto, señoras y señores, queridos compatriotas todos, es una clase magistral sobre formas legales de extorsión al populacho (usted y yo, sin ánimo de ofender).

No sólo van a hacer una caja espléndida a nuestra costa sino que además nos transfieren toda la responsabilidad y la culpa de la lentitud, ineficacia e ineficiencia del sistema judicial. La maniobra es brillante, hay que admitirlo. Tan brillante y cegadora que corremos el peligro de no ver la perversión que subyace en la medida.

sábado, 14 de julio de 2012

LA POLICIA PONE A SALVO A UNA SEÑORA EN LAS PROTESTAS DE FERRAZ


Este y no otro debería ser el titular para el video que circula por youtube. El que luce actualmente no puede ser más desafortunado: la policía detiene a una anciana en las protestas de Ferraz. Y lo es porque las palabras tienen poder. Tánto, que desafían la validez de un dicho universalmente aceptado como verdad indisputable, el de que una imagen vale más que mil palabras.

Y es que con el filtro de ese titular las imágenes que vemos nos llegan ya distorsionadas. Esa distorsión no nos permite percibir ni la inaudita exquisitez de los policías en el trato a la señora en medio de un disturbio ni el verdadero motivo de su actuación, que no es otro que el de quitarla de en medio para el caso más que probable de que se pueda hacer daño, tanto si es la policía como el resto de los manifestantes quien lo pueda producir, o incluso, ella misma, que por su estado de nervios parece muy capaz de golpearse contra una farola o caerse en una zanja.

Porque qué otro motivo podrían tener? Qué pueden temer unos hombres como castillos de ese ser frágil y alterado? El trabajo de estos policías no sólo consiste en mantener el orden, sino, sobre todo, en proteger y es exactamente eso lo que están haciendo.

Lo malo es que el periodismo irresponsable de este país, tanto el aficionado como el profesional, se empeña en presentar este hecho como una muestra del abuso de los poderes públicos contra el ciudadano indefenso, denigrando la dignísima actuación de unos hombres que no sólo hacen bien su trabajo sino que tampoco quieren tener sobre sus conciencias el atropello de una mujer que probablemente les recuerde a su madre, porque no son los desalmados que pinta el titular. Son, como todos los funcionarios de este país, trabajadores con el sueldo recortado, sin la paga extra de Navidad y los que hacen que los servicios de la Administración funcionen. Porque no se habrán creído que eso lo hacen nuestros políticos, no?

Pero ahí está ese titular sirviendo a no sé qué propósito. Quisiera pensar que es sólo estupidez, pero tachar a una mujer de 58 años de anciana es una prueba de maldad más que suficiente para inferir una intención maléfica en todo el montaje. Una cadena de televisión presuntamente seria la califica de mujer de avanzada edad. Está claro que pretenden minarnos la autoestima más allá de lo que suponen las penurias económicas y la instilación permanente del miedo al mañana. Prácticamente nos están diciendo que ya estamos con un pie en la tumba. Diabólico.

lunes, 19 de marzo de 2012

TRIPLE SALTO MORTAL EN LA OSCURIDAD

La noticia me ha dejado aturdida: una pareja gana una demanda a un hospital por no haber diagnosticado durante el embarazo el síndrome de Down de su hija. La noticia la acompañaba la foto de una niña angelical de tres o cuatro años con esa condición. Si la foto hubiera sido la del abogado que ganó el pleito, la de los padres o la de la fachada del hospital, probablemente no hubiese caído en lo monstruoso de todo el asunto: el cómo la crueldad cotidiana pasa desapercibida, en este caso  a la sombra de la justicia.
Me pregunto qué explicaciones le darán esos padres a su hija si llega el momento. Algunas personas con síndrome de Down son capaces de obtener un título universitario y muchas de ellas son capaces de desenvolverse en este mundo y descifrar lo que ocurre a su alrededor y les concierne.
El mensaje que están recibiendo todas estas personas en condiciones de captarlo, y como ellas otros seres humanos que han nacido con serias malformaciones, es que su vida es un lastre que hay que evitar a toda costa. La sociedad en la que viven siente un rechazo tan grande hacia ellos que ni siquiera les permite nacer. Y si por un error médico llegan a ver la luz el culpable es castigado con todo el peso de la ley.
Esa es la estima que les tiene una sociedad en la que ellos luchan por integrarse con toda su fuerza y su candor. Sus familias y sus comunidades se ven forzados a hacer auténticos malabarismos intelectuales para convencerles de que eso no es así, cuando ni nosotros mismos atinamos a explicarnos cómo esa sociedad, que formamos las familias y las comunidades, ha acabado siendo una entidad tan extraña y despiadada.
Me pregunto también qué sienten los ancianos y los enfermos que se aferran a la vida con uñas y dientes cuando se debate sobre la eutanasia, cuando se utilizan tantos y tan sesudos argumentos para intentar decidir cuándo es lícito vivir y cuándo no. Me aterra pensar que se legisle sobre este tema, porque en cuanto esta sociedad monstruosa tenga un criterio unánime sobre qué es una vida “de calidad” cualquier otro tipo de vida que no cumpla con los requisitos quedará desatendida y proscrita.
La vida y la muerte son procesos naturales y a menudo oímos decir que la naturaleza es cruel. Por lo visto no teníamos bastante con la metáfora y nos estamos empleando a fondo en convertir la existencia en una atrocidad en nuestro afán por mejorar la vida. De manera que el Homo Sapiens Sapiens, que empezó a caminar derecho antes de ayer y que se ha sacudido todos los yugos morales esta mañana después del desayuno, está esta noche enfrascado en enmendarle la plana a la vida, alterando cuantos códigos genéticos y éticos se le pongan a tiro. Y sin red.


Dedicado a mi padre.

sábado, 3 de septiembre de 2011

ABIERTO POR VACACIONES

Se terminó el mes de agosto y menos mal porque ha sido una auténtica pesadilla. Y es que ver a nuestros políticos trabajando a destajo durante las vacaciones acojona más que las profecías sobre el fin del mundo. O será que el final de los tiempos ha llegado ya. Al menos el de aquellos días en los que durante el mes de agosto no pasaba nada porque, a parte de ser un mes inhábil para la Administración (lo cual es de por sí una garantía de tranquilidad), al estar todo el mundo de vacaciones resultaba que: a) no había nadie que pudiera causar un estropicio y b) si se producía un estropicio fortuito no había nadie para detectarlo, con lo cual, todo, lo bueno y lo malo se postergaba a septiembre.
El resultado era un mes tremendamente irreal en el que, paradójicamente, descubríamos que el mundo no se acababa porque frenásemos nuestra laboriosa actividad y que para lo único que resultamos imprescindibles es para crear problemas. Descubríamos que lo ilusorio estaba en esa cotidianidad surrealista en la que andamos desbocados los once meses restantes del año y no en el atisbo de comprensión de ese extraño en bañador que nos devuelve la mirada en el espejo.
Claro que, esa toma de conciencia puede ser muy desestabilizadora y hay quien se las arregla para llenar el mes de viajes agotadores o de un ajetreo de actividades tal que no le haga añorar su habitual delirio, que es bastante más manejable que un derrumbe de esquemas.
Pero también ocurre que hay quien aprovecha la circunstancia para sacar conclusiones y tomar decisiones. En el gobierno deben haber discurrido que con tanto paro la gente ya dispone de demasiado tiempo libre para pensar y que el potencial iluminador del mes de agosto podía llegar a niveles críticos entre tanto parado y tanto indignado. Por eso se han propuesto oscurecerlo con una sobredosis de actividad, metiéndole mano nada menos que a la Constitución, toma ya.
Alguien, la Organización Mundial del Trabajo, Amnistía Internacional o la Cruz Roja debería tomar cartas en el asunto y prohibir a los políticos trabajar en periodos vacacionales. No hay derecho.

lunes, 11 de julio de 2011

ALIMENTANDO PASIONES

En este mes de julio a nuestro Gobierno se le ha quedado corto el arsenal contrapropagandístico de su aliada Tele 5 ya que, ni la reconfortante escoria ajena que destilan sus platós, ni el subidón de autoestima que promete la repetición de la final del mundial de futbol le asegura un verano tranquilo y a salvo de nuevas oleadas de indignación.
Es en este mes cuando el ejecutivo planea aprobar la ley de reforma de las pensiones, ahora en proceso de enmiendas y en la que se van colando cosillas como la integración del régimen especial de empleadas del hogar en el régimen general.
Esta reforma, la más drástica de todas por sus repercusiones a corto, medio y largo plazo, no ha suscitado el debate serio y la explicación detallada que exige ni lo hará. No interesa aclarar que el Estado del Bienestar se cae a trozos ni que la gestión de los recursos públicos ha sido desastrosa.
Me barrunto que por eso, y antes de que a algún columnista falto de inspiración le de por investigar en las actas de la comisión que está trabajando en esta ley, han cargado contra la SGAE de la forma en que lo han hecho. Les ha salido redondo, porque tienen a todo el país salivando con la mezquina esperanza de que le caiga un paquete de antología. En ese espejismo de que por fin se empieza a hacer justicia andamos todos confiados y predispuestos a pensar que algunas cosas se hacen bien, casi de puta madre. De manera que ¿para qué perder el tiempo con los tecnicismos actuariales de la Seguridad Social si al final no entendemos nada y seguimos igual de cabreados además de sentirnos un poco más catetos? Pero la leña contra cualquier privilegio ajeno, real o fantaseado, la entendemos en seguida y la aplaudimos sin cuestionarla.
Sospecho que no es sino una cortina de humo, pero eso el tiempo lo dirá. Lo que sí es seguro es que en este país hemos elevado la envidia a la categoría de filtro de la realidad, despojando de méritos a lo que tiene valor y adjudicándolo arbitrariamente a cualquier cosa que nos haga sentir superiores. Y esto nuestros gobernantes lo saben, tal vez por eso sean tan buenos gestores de la mediocridad. En el fondo, tienen que trabajar con lo que hay.

jueves, 24 de febrero de 2011

CUENTOS CHINOS

Tradicionalmente en China la veneración a los ancestros y el respeto a los ancianos suponía, más que un deber moral, un imperativo vital. El no ocuparse de los ascendientes podía acarrear un mal karma de los que duran varias vidas. Pues bien, parece que el nuevo capitalismo que está surgiendo con fuerza allí es lo bastante poderoso como para alejar el fantasma de tener una reencarnación chunga.
Resulta que los ancianos están empezando a verse desatendidos, emocional y físicamente, y el gobierno está estudiando obligar por ley a sus ciudadanos a atender adecuadamente a sus mayores.
Su política demográfica iniciada en 1979 (un solo hijo en zonas urbanas y dos en zonas rurales) acaba de explotarle en las narices. Y es que es más fácil ocuparse de los mayores cuando hay varios hermanos que cuando hay sólo un descendiente. Si a esto le sumamos que, estadísticamente, este único descendiente trabaja demasiadas horas al día y que se trata de un hombre (los abortos de fetos femeninos practicados en los  80 pasan factura), las probabilidades de que se dedique con esmero al cuidado de sus ancianos son más bien escasas. Así, el gobierno, sin recursos para atender a su población envejecida, se plantea muy seriamente recurrir a esa ley.
Menos mal que aquí en España tenemos un Estado democrático y descentralizado que ha producido una fantástica Ley de Dependencia que se encargan de aplicar armoniosamente sus 17 Comunidades Autónomas y no tenemos que soportar que un tirano venga a decirnos cómo vivir nuestras vidas.
Además también tenemos una primorosa ley para la conciliación de la vida familiar y laboral escrupulosamente respetada por el sector público y privado y un sinfín de políticas de género que garantizan la igualdad de las mujeres en todos los órdenes de la vida.
Ah, y proporcionalmente también tenemos más mujeres. Por eso da igual si todo lo anterior no funciona.

Dedicado a todos los hombres y mujeres que cuidan amorosamente de los suyos.